Miércoles, 28 de septiembre de 2005

En la ciudad donde vivo, hay bastantes parques, muchos de ellos tienen dentro de su recinto canchas deportivas, generalmente canchas de baloncesto o campos pequeños de fútbol asfaltados o cementados, y que sirven para todo.
Los sábados y domingos, estos parques, al menos los que tengo en los alrededores de casa, se llenan de latinoamericanos, que van allí a pasarse el día, van cargados con sus neveras, sus taperware, sus bicicletas para los niños y sus balones de fútbol o voleibol.
Suelen llegar temprano por la mañana y allí están hasta que el sol desaparece por el horizonte, familias enteras pasan el descanso sabático o dominical, corriendo detrás de alguna pelota, jugando con sus hijos y los de los demás, comentándose sus andanzas semanales, en fin pasando días agradables, y como tal llenando de colorido los parques, o al menos a mi me lo parecía.
A mí recordaba los finales de los años 60 donde mi familia acudía a la Casa de Campo a pasar el día, con la consabida tortilla de patatas y los bocadillos de chorizo, allí nos juntábamos familias enteras, o vecinos del barrio, a jugar al fútbol, correr y echarse la siesta bajo los pinos.
Al principio, la llegada masiva de estos inmigrantes a los parques chocaba a la gente lugareña que habitualmente estaban allí, que los miraba un poco como diciendo, que cosas más rara esta gente aquí, pero sin ir mas allá. Hubo un tiempo en que la gente se habituó a su presencia y la convivencia entre los de un lado y otro del atlántico parecía mas o menos amigable.
Con el paso del tiempo, los lugareños han ido abandonado estos parques los fines de semana, que ahora son de dominio casi exclusivo de los latinoamericanos. Ahora cuando paseas por allí, miras con recelo a uno y otro lado, tienes la sensación de encontrarte en otro país, y procuras pasar lo más desapercibido posible.
Yo creo que los sensacionalismos periodísticos y televisivos, están creando un clima contrario a ellos, parece como si todos los de allende los mares sean bandas callejeras de Latín Kings o Netas, y que en cualquier momento pueden desafiar tu integridad física.
Es una pena, porque a mí me gustaba observarles, y sentía la nostalgia de otros tiempos, donde la familia o los vecinos tenían otra relación que la que actualmente llevamos.
Por: xodo | General | Comentarios (3) | Referencias (0)
pues eso está pasando en bastantes ciudades y es una pena que se les vea de un modo distinto, incluso un día que ibamos a jugar al fútbol alguno se echaba pa atrás argumentando que él no jugaba "por si acaso"
pablo | 28-09-2005 20:23:37
Es verdad eso que cuentas, pasa en más sitios, en más parques y lugares. Yo no les he visto "pasarse el día, van cargados con sus neveras, sus taperware", pero sí es verdad que los vemos e intentamos pasar desapercibidos. Una pena
María | 29-09-2005 11:34:03
Ellos se lo pasan bien y disfrutan de la compañía y la comida juntos. Los que les esquivan o los ignoran olvidan que con muy poco se disfruta mucho.
Lula Towanda | 30-09-2005 02:08:22
Cosas de Xodo, un cincuentón
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