Jueves, 01 de diciembre de 2005

Mira Pepiño, recuerdo que cuando era pequeño, la navidad empezaba el día 22 de diciembre, para mi y para muchos de los chavales de mi pueblo, ese día era casi tan especial como el día de reyes. Ese día no solo era el principio de las vacaciones escolares, ni solo el de la famosa lotería, que se escuchaba por los altavoces colgados en la iglesia, y que a partir de aquel momento no paraban de sonar a lo largo de las vacaciones con los villancicos mas conocidos de aquella época. No, no solamente eran esas cosas, había algo mas que nos llenaba de ilusión.
En mi pueblo, y al menos en el tiempo en que viví en él, a ese día le llamábamos el día del musgo, era tradicionalmente el día en que pequeños y mayores hacíamos una excursión al monte cercano a buscar el árbol de navidad que plantaríamos en las casas, recoger musgo para adornar los nacimientos, piedras bonitas y otros atrezos con les que adornar nuestras casas (en aquel entonces en mi pueblo no se conocía el plástico). Lo mas significativo era que aquella excursión era la única vez en el año, en la que a los pequeños nos dejaban hacer cosas de mayores e incluso acompañarlos.
Normalmente salíamos del pueblo temprano, y a eso de las 10 de la mañana ya estábamos en nuestro lugar de destino, una zona del monte que por ser umbría abundaba el musgo, allí se hacia una gran hoguera, donde calentarnos (recuerdo el frió como si fuese ayer) y donde se asaban patatas, se freían chorizos, tocinos y otros manjares, todo ello acompañado de unas buenas botas de vino, era la única vez en el año en la que nos dejaban beber vino, aun y a pesar de los años recuerdo el sabor de aquel vino caliente saliendo de la bota y cayendo por mitades entre la garganta y la ropa. Allí se contaban historias, se hacían risas, se saltaba la hoguera, y se acababa recogiendo el musgo y los árboles preceptivos, para entorno a la una volver de regreso al pueblo.
Siempre he guardado un recuerdo entrañable de esos días, las imagenes se mantienen bastante nítidas y el paso del tiempo no ha sido capaz de borrarlas de mi memoria, es curioso y no se bien porque, pero siempre me han parecido de los días mas mágicos de mi niñez.
Por: xodo | General | Comentarios (4) | Referencias (0)
Llegaba la Navidad y con ella el olor a tierra mojada y los paseos por el campo. Antes de que Marbella fuese una jaula de cemento, los niños paseabamos por el campo en invierno. La playa quedaba reservada para los días de mucho calor y siempre, a partir de Febrero. Los campos de mi niñez solo existen en mis recuerdos y en los recuerdos de mis paisanos. El progreso es tan atrozmente demoledor que solo nos ha dejado eso: el recuerdo
lademarbella | 02-12-2005 13:44:40
pablo | 02-12-2005 17:18:39
Para nosotros, en mi casa, la Navidad también empezaba el 22 de diciembre y era mucho más entrañable que ahora con tanta tienda y tanta publicidad dirigida al consumo. También la recuerdo como si fuera ayer y también la que viví cuando mi hijo era pequeño. Me hubiera gustado ir a recoger el musgo y vivir también esa experiencia. Besos.
María | 10-12-2005 12:20:02
Hola Xodo, te dejé una respuesta en mi blog y a la vez te he pasado un meme literario, pásate y lo verás, es sólo un ratito. Besos
María | 19-12-2005 00:35:55
Cosas de Xodo, un cincuentón
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